domingo 29 de enero de 2012


Los deberes de Rajoy



El Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy tiene por delante una legislatura en cuya agenda sobresale, de manera estridente, la nota económica. El periodismo y los medios de comunicación como sector de doble perfil, empresarial y de servicio público, afrontan un futuro complicado, incluso incierto y agonizante a decir de los más agoreros. El tablero en el que el nuevo Gobierno ha de mover sus fichas contiene enroques pendientes, capturas al paso y jaques mates de urgente resolución.


Mariano Rajoy eligió una comparecencia sin preguntas para anunciar la composición de su Gobierno. Implicados en una campaña liderada por la FAPE contra la injerencia del poder político en la función informativa (#sinpreguntasnocobertura) -vía ruedas de prensa sin preguntas, productos enlatados y bloques electorales, entre otras triquiñuelas-, los informadores acusaron la manera en que el nuevo presidente del Gobierno se presentó ante ellos: sin preguntas. Llovía sobre mojado, sobre un gremio que pasa por horas bajas.

La profesión periodística atraviesa una crisis histórica. El sector coquetea con la quiebra empresarial sorteando un reguero de cierre de medios y suspensión de pagos en los grupos de comunicación que pone los pelos de punta. ADN baja la persiana, Público presenta concurso de acreedores, Canal Nou prescinde de dos tercios de sus 1.800 empleados, Prisa suprimirá este trimestre 448 puestos de trabajo de los 2.541 recortes contemplados en su Plan de Eficiencia Corporativa, y Avui llegará a los quioscos y a las terminales de los lectores producido por 51 trabajadores menos de sus 394 en plantilla tras el expediente de regulación de empleo que, al cierre de este número, negocian sus propietarios.

Tiempo antes de la tormenta perfecta en lo que se ha convertido esta sucesión de crisis económicas y recesiones varias, la exvicepresidenta socialista María Teresa Fernández de la Vega se comprometió con periodistas y editores a estudiar un eventual plan de ayudas a la prensa, imitando el modelo francés puesto en marcha por el presidente Nicolás Sarkozy en 2009. La propuesta, reeditada por Alfredo Pérez Rubalcaba al asumir la Vicepresidencia del Gobierno, quedó en agua de borrajas y, entre actos, el sector entró en barrena lastrado por una caída continuada de los ingresos publicitarios (42,9%, según el Libro Blanco de la Prensa Diaria 2011, publicado por la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) y de las ventas (14,2%, de acuerdo a las mismas fuentes), desde las primeras señales de la crisis en 2007.

“Los medios de comunicación no son un sector económico más”, argumenta Paco Audije, miembro de la Ejecutiva de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) para reclamar la mediación del Estado en esta crisis. Coincidente, Mariano Rivero, coordinador estatal de la Agrupación de Periodistas de UGT, entiende que el Gobierno “tendría que abrir una mesa de diálogo con todos los actores implicados para abordar la situación, sin eludir su responsabilidad y afrontar sin complejos los apoyos económicos a un sector claramente en crisis y clave para mejorar la calidad democrática de España”.

Las ayudas a la prensa generan suspicacias por la idea preconcebida de que podrían poner en duda la sobrentendida independencia del periodismo. En todo caso, la FAPE las condiciona al mantenimiento del empleo y excluye de su beneficio a quienes publican anuncios de prostitución por entender que atentan contra la dignidad de las personas, como reiteró en su manifiesto Sin periodistas no hay periodismo, difundido el 10 de enero pasado, en el que insiste en recuperar el dictamen del Consejo de Estado, de marzo de 2011, donde se considera “plausible prohibir o, al menos, limitar” este tipo de publicidad.

Pese a la austeridad de las cuentas públicas, “los poderes públicos, Gobiernos y Parlamento, deben velar y administrar medidas para garantizar que los medios de comunicación y sus profesionales desarrollen su actividad, que en definitiva es un servicio público esencial, sin interferencias de quienes pretendan condicionarla o mediatizarla”, se suma Diego Carcedo, presidente de la Asociación de Periodistas Europeos.

Redacciones en el chasis
Los editores españoles están de retirada. Acuciados por la crisis económica e incapaces de encontrar un modelo de negocio rentable, cosechan las últimas ganancias de un sector que disfrutó de las vacas gordas con un incremento del 6% de la facturación anual entre 2005 y 2007.
 
“El frágil ecosistema de los medios en nuestro país es cada vez más pequeño y con ello también se empequeñece el libre ejercicio del periodismo y el derecho que tienen los ciudadanos a una información plural y democrática”, aduce Mariano Rivero, coordinador estatal de la Agrupación de Periodistas de UGT. Las plantillas adelgazan hasta perder, incluso, el espíritu. Elsa González espetó a Bieito Rubido que con redacciones escuálidas no se hace periodismo de calidad,al asegurar el director de ABC que sobran la mitad de los periodistas durante su intervención en el Foro de la Nueva Comunicación, en noviembre pasado.
 
Aunque tardó en concienciarse, la industria pretendió avanzar en dos años lo que no anduvo en diez. La contemporaneidad digital le agarró con el pie cambiado, pero confió en subirse al tren e ideó algunas fórmulas poco rentables para obtener rentabilidad: apostó por prejubilar a los veteranos y más experimentados, redujo las plantillas hasta su mínima esencia, sobrecargando de tareas a quienes mantienen su puesto de trabajo, sustituyó a los maestros por becarios, que trabajan a destajo para suplir la falta de personal y recurrió a los despidos masivos, que en el mundo de lo políticamente correcto se llaman expedientes de regulación de empleo (ERE).

Dinamita para la profesión. Desde noviembre de 2008, el sector de los medios de comunicación en España ha destruido 4.841 empleos; 1.677 en el último año, según datos del Observatorio de la Crisis de la FAPE. La sangría no se detiene en 2012 a juzgar por los planes anunciados por algunas empresas periodísticas españolas y que supondrán la destrucción de otros 1.000 empleos periodísticos en el primer trimestre del año. Prisa cargará con el grueso de los despidos con 258 salidas en Prisa Radio, 190 despidos en Prisa TV, 120 efectuados en 2011, y 700 procedentes de externalizaciones. Unidad Editorial mantiene asimismo a una veintena de trabajadores, que antes prestaban servicios para Veo7 y que ahora preparan vídeos para Elmundo.es y Marca.com, pendientes de su futuro laboral, según el Observatorio de la Crisis de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

 

El último de la fila
Para los consultados en este reportaje, la primera urgencia legislativa que debe afrontar el Gobierno de Mariano Rajoy en materia de comunicación y periodismo pasa por resolver la ausencia de una normativa sobre transparencia y acceso a la información pública. España es el único país de la Unión Europea con más de un millón de habitantes que carece de regulación al respecto. La FAPE lo valora como “un derecho fundamental que reclama la sociedad civil y que reforzaría la calidad de nuestra democracia”. Así es también para Malén Aznárez, presidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras (RSF), y para el lobby de la Coalición Pro Acceso, constituido al efecto. Pero la aprobación de una norma sobre transparencia, que José Luis Rodríguez Zapatero llevó en sus programas electorales de 2004 y 2008, Alfredo Pérez Rubalcaba apuró a finales de 2011 y a la que Mariano Rajoy se comprometió si ganaba las elecciones, solo hace méritos entre borradores.

Hueso audiovisual
El hueso de esta legislatura tiene, sin duda, formato audiovisual. El Gobierno, que ya ha recortado en 200 millones de euros del presupuesto de RTVE, abre la puerta a la privatización de las televisiones autonómicas mediante un anteproyecto de ley que permitirá a las comunidades elegir “libremente” la forma de gestión de los canales públicos regionales, según anunció la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del 13 de enero. Bajo el mismo sombrero de austeridad, el PP propuso integrar la agencia EFE en RTVE, plan del que se desconocen los detalles y que exige el beneplácito del Consejo de Administración de la corporación, descabezado a falta de nombrar un presidente tras la dimisión de Alberto Oliart en julio, y “pendiente de la renovación de la mitad de sus miembros, de acuerdo con la ley 17/2006, artículo 12, cuyo mandato concluyó”, como recordaron la FAPE y la APM tras el polémico intento de “control político” y “censura previa” -en palabras de su Consejo de Informativos- sobre los contenidos de la cadena pública, en septiembre.

Vista como una estratagema para atar en corto la independencia periodística, la reforma de la LOREG que conllevó la imposición de bloques electorales a las televisiones privadas en febrero puso en pie de guerra a periodistas y editores frente a una norma contra la que FAPE y la APM pidieron el amparo de la Defensora del Pueblo alegando su inconstitucionalidad. “Reduce el derecho de los ciudadanos a una información veraz y sustituye la información por propaganda”, denuncia vehemente Malén Aznárez, de RSF.

 
En el apartado de organismos, el PP manifestó durante la campaña electoral su intención de abortar el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, previsto en la Ley General Audiovisual de 2010, y sustituirlo por un “organismo regulador convergente en materia de telecomunicaciones y audiovisual”, según figura en su programa de Gobierno.

 

Autores con derechos
También en la casilla de los debes, los periodistas reclaman el reconocimiento moral y económico de sus derechos de autor como creadores de contenidos que son, y la FAPE insiste en introducirlos en la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que prepara el Gobierno, acreditando el Informe para un Mercado Único de la Propiedad Intelectual, de mayo de 2011, donde la Comisión Europea subraya que los periodistas “son los autores” y su trabajo “es importante” no solo porque “difunden, comentan o interpretan el mundo en que vivimos”, sino también porque la libertad de prensa es un “testimonio vivo” de la sociedad europea.
Los acuerdos suscritos por editores y periodistas en el marco de la Declaración de Madrid, aprobada durante la Presidencia española de la Unión Europea en junio de 2010, quedaron en papel mojado, por lo que la demanda de un reconocimiento efectivo de los derechos de autor de los periodistas continuará siendo uno de los principales caballos de batalla de la FAPE.

 
Deontología
La dictadura de las audiencias, intensificada por la crisis económica y de modelo que atraviesa el sector, ha estrechado los lazos entre el periodismo y las leyes del mercado. “En un momento u otro habrá que aceptar las derivas éticas de una cierta concepción de la televisión del talonario y estrellato”, advierte Paco Audije, de la FIP.

Con menos de seis meses de andadura, la Fundación para la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE pretende comprometer a todos los agentes implicados en el periodismo (profesionales, editores, administración, académicos y docentes) en la promoción de unos altos estándares éticos y deontológicos. “La realidad no puede ni debe reducirse a un mero entretenimiento” es una de las sentencias del manifiesto Sin periodistas no hay periodismo.

Así las cosas, la FAPE propone un debate serio y riguroso sobre la salud de la profesión. “Para analizar los problemas de los medios, las dificultades económicas que atraviesan y buscar soluciones para un sector que sufre una sangría constante que no se sabe como cortar”, comenta conforme con la propuesta Carmen Enríquez, presidenta del Club Internacional de Prensa. “Es urgente que el Gobierno se dé cuenta de la gravedad de la crisis en el ámbito de los medios y abra un diálogo tanto con las empresas como con los profesionales que no empañen ni su libertad ni su independencia ni, también muy importante, su imagen”, agrega Diego Carcedo, de la APE. “El gobierno tiene que dialogar con las organizaciones de periodistas, con los sindicatos, con la sociedad civil. En medio de la cacofonía actual, los medios de comunicación siguen siendo un elemento delicado de la democracia”, le sigue Paco Audije, de la FIP.

Sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo desaparece uno de los puntales de la democracia a decir de Carl Bernstein, un órgano de democracia directa según Walter Lippman, un elemento de control político para Alain Tourain, la garantía para la libertad de una nación en opinión de Benjamin Franklin. Que no se pierda.



miércoles 23 de noviembre de 2011

La buena prensa


El problema de nuestra profesión es más bien ético”. La frase es de Ryszard Kapucinsky. Dicen de él que fue uno de los periodistas más honestos, pero incluso sobre el mejor pesan sombras. Artur Domoslawski, su discípulo y amigo, asegura en La no ficción de Kapucinsky (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2010) que el maestro condimentaba sus crónicas periodísticas con ciertas dosis de fantasía.

Jason Blayr arrastró consigo al director y exdirector de The New York Times. Hasta que saltaron las alarmas, el prolífico exredactor falseó 36 de los 73 reportajes que publicó en el prestigioso diario estadounidense sin que uno solo de sus factchekers (verificadores de datos) lo investigara. Desde la concesión del Premio Pulitzer a Janet Cooke por El mundo de Jimmy, la entrevista a un niño toxicómano inexistente, hasta la portada de los principales periódicos españoles el 12 de marzo de 2004 acusando a ETA del atentado de Atocha pasando por la tendencia a extralimitarse y su apego por los juicios paralelos, las presiones a las fuentes para obtener declaraciones en una línea dirigida, el amarillismo rallante y la contaminación política de ciertos medios, la historia de esta profesión está salpicada de manchas que, aunque anecdóticas, ensucian el expediente.

Al periodismo se le atribuye una base inquebrantable de integridad y buen hacer por su finalidad de servicio público y su compromiso con la ciudadanía, pero la buena prensa también falla. Al público de juzgar, News of the World echó el cierre en julio pasado tras 168 años sin faltar a su cita dominical. El tabloide del magnate australiano Rupert Murdoch, ejemplo de periodismo amarillo, se hundió en su propia ética de barro. El escándalo de las escuchas telefónicas con que conseguía sus exclusivas levantó en armas a la sociedad británica que, tras más de 60 años de ejemplar autocontrol, exigió un nuevo sistema de regulación de los medios.

De notable prestigio, la Comisión de Quejas de la Prensa Británica (PCC, por sus siglas en inglés) patinó esta vez dando pie a los detractores de la autorregulación a reivindicar una reforma del modelo, los moderados, y una legislación específica para el periodismo, los más restrictivos. El debate volvió a estar sobre la mesa y la pregunta estrella en boca de todos: ¿Cuál es la mejor ley de prensa? Las opiniones fluctúan entre la postura reguladora, que propugna un régimen de normas y sanciones específicas, y la liberal, que rechaza cualquier vigilancia, inclusive la interna. En un punto medio, la profesión se decanta mayoritariamente por dotarse de mecanismos de autocontrol que velen por un ejercicio periodístico sano. Consejos de prensa, códigos deontológicos, libros de estilo, defensores del lector y de la audiencia, verificadores de datos, fes de erratas, rectificaciones, declaraciones y manifiestos trabajan por preservar los estándares periodísticos señalando fugas en la responsabilidad social del periodismo.

Con ese interés, cinco organizaciones profesionales crearon el 28 de julio pasado la Fundación para la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE, entidad que, según reza la escritura de constitución, viene a completar “un sistema de autorregulación de la profesión que pretende dar explicaciones a la sociedad y a los propios periodistas sobre la buena práctica”.
Periodistas a nuestros zapatos, así tituló la presidenta de la FAPE una autocrítica tribuna de opinión a propósito del caso Murdoch, publicada en el diario Público, en la que se preguntaba qué hubiera sucedido en España en una situación similar. “Instaurar mecanismos de control para agrandar la delgada línea roja entre la libertad de información y la protección al honor, el interés público, solo afectaría negativamente al derecho de los ciudadanos que se pretende amparar, el de recibir una información libre, rigurosa y de calidad”, advertía en su artículo. Elsa González defendía “una prensa valiente frente al poder establecido, pero con altura moral”. Y no es de cumplir la norma a rajatabla de lo que hablaba, sino de “responsabilidad”.

Máximo ético, mínimo jurídico
La autorregulación periodística encierra cuatro palabras: “Máximo ético, mínimo jurídico”, una de las frases recurrentes de Manuel Núñez Encabo. Redactor y ponente del Código Europeo de Deontología del Periodismo, el presidente de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE advierte: “El autocontrol es la única manera de evitar códigos penales y sanciones desorbitadas del código civil y de hacer que justos no paguen por pecadores”.

Margaret Thatcher se siente atacada por la prensa. La dama de hierro está al filo de su mandato, corre 1990 y ha perdido ya el liderazgo y el apoyo del Partido Conservador. Anuncia entonces una reforma restrictiva de la legislación antilibelo, que recibe la respuesta unánime de la industria: “Señora ministra, ahórrese el trabajo de regularnos que ya nos autorregularemos nosotros”. Nace así la Comisión de Quejas de la Prensa, patrón de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE, constituida en 2004, 13 años más tarde que su homóloga británica y siete después que su equivalente catalán, el Consejo de la Información de Cataluña. Creado con anterioridad “gracias a la simpatía de la industria y de la clase política regional hacia el proyecto que facilita su nacimiento” –explica Fernando González Urbaneja, presidente saliente de la Asociación de la Prensa de Madrid y promotor del órgano autorregulador de la FAPE–, el Consejo de Cataluña abre la espita en España, donde ya había calado hondo el Código Europeo de Deontología del Periodismo (Consejo de Europa, 1993).

La FAPE trabaja con ahínco y en siete años la Comisión emite medio centenar de resoluciones sobre demandas presentadas a iniciativa de parte que denuncian infracciones del Código Deontológico de esta Federación, vigente para todos los periodistas miembros desde su aprobación en 1993.

El músculo de la Comisión
La necesidad de fortalecer el órgano lleva a Fernando González Urbaneja a proponer un modelo donde tengan cabida universidades, editores y otras entidades y organizaciones interesadas en la defensa de la libertad de información.

La FAPE, la Asociación de la Prensa de Madrid, la Asociación de la Prensa de Guadalajara y la Asociación de Periodistas de Información Económica se constituyen en promotoras y el de 28 de julio pasado ve la luz la Fundación para la Comisión de Quejas y Deontología, “una iniciativa privada, financiada por sus patronos, al servicio de la sociedad y sin vinculación oficial o política”, en palabras de Elsa González, sobre quien recae la doble responsabilidad de presidir la Federación y la entidad que sostiene su órgano regulador.

La Fundación nace con la voluntad de ampliar su espectro de actuación y dotarse de una estructura robusta. “Queremos una entidad a imagen de la Press Complaints Commission, con personal propio y servicio de estudios incluido, que publique informes periódicos, organice charlas y celebre seminarios sobre ética y deontología del periodismo“, expone Fernando González Urbaneja, quien al final de su mandato ve como se consolidan los esfuerzos por concienciar a profesionales y ciudadanos.

Dormida en el cajón de los proyectos difíciles durante once años, Fernando González Urbaneja rescata la idea promovida por Jesús de la Serna, presidente de la FAPE entre 1994 y 2000, y busca la complicidad de los principales medios de comunicación españoles, no sin dificultades. Los detractores de la autorregulación excusaron su falta de compromiso con variedad de argumentos: asimilaron la Comisión a un tribunal de honor, acusaron a sus promotores de promover la autocensura y de pretender ocupar un espacio reservado a los tribunales y al código penal e, incluso, atribuyeron la idea a una maniobra del grupo Prisa, entre otras consideraciones. Con todo, los impulsores echaron el resto y la Comisión se estrenó en 2005 con el Informe sobre el tratamiento informativo en los medios de comunicación respecto de las víctimas del terrorismo, que la Federación Internacional de Periodistas (IFJ, por sus siglas en inglés) asumió en septiembre.

Presidida por Antonio Fontán hasta su fallecimiento en enero de 2010, la Comisión reformó su estructura tras la toma de posesión de Manuel Núñez Encabo ese mismo mes y redujo sus miembros a nueve. Los periodistas quedan en número de tres (María Dolores Masana, Alejandro Fernández Pombo y Marisa Ciriza), otro tercio es ejercido por expertos del mundo judicial (Rafael de Mendizábal, Luis Martín Mingarro y Carlos Hernández San Juan) y una tercera parte por personalidades relevantes (Manuel Núñez Encabo, José Sánchez Faba y José Luis Martínez Albertos).

Desde su primer mandato, este cónclave de sabios “comprendió que la profesión periodística y sus organizaciones son sensibles a la ética y a la responsabilidad profesionales”, pero la buena prensa también falla y por eso, igualmente desde siempre, apostó por herramientas de autocontrol “para que la mera voluntad no deje en papel mojado los códigos”, según plasma Antonio Mora, presidente de la Asociación de la Prensa de Granada, en La virtualidad de los códigos deontológicos en periodismo. El caso español de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España a través de las resoluciones de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE, tesis publicada por la Universidad de Málaga en 2010.

Con cada queja que recibe, la Comisión llama a las partes a presentar alegaciones, estudia la cuestión y nombra un ponente encargado de redactar una resolución que contendrá el veredicto al que ha llegado tras investigar y debatir el caso “en orden a reforzar el arbitraje, la mediación, el entendimiento, y la recomendación de petición de disculpas u otros”, según figura en su Reglamento. Al mediar entre los profesionales y las personas que se sienten agraviadas por un determinado comportamiento periodístico, la Comisión evita la judicialización de conflictos entre la información y sus usuarios. Aunque no entra a valorar asuntos de competencia jurisdiccional, sus resoluciones sirven a los jueces “como base documental para dictar sentencia sobre casos previamente valorados por la Comisión”, explica Manuel Núñez Encabo, quien además destaca la “rapidez y gratuidad” con que son emitidas.

El modelo funciona y España alcanza en poco tiempo niveles de autorregulación periodística similares a los países más avanzados de su entorno. Las organizaciones profesionales predican sus códigos deontológicos, aunque las resoluciones de los órganos reguladores obtienen todavía poca publicidad en los medios. El público, sin embargo, da muestras de conocer las reglas de la profesión y acude a defensores del lector y de la audiencia invocando normas y principios editoriales.

Legisladores de sí mismos
Desde su tribuna de director del Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano que preside Gabriel García Márquez, Javier Darío Restrepo anima a los periodistas a convertirse en legisladores de sí mismos. “Las buenas formas no las impone la ley”, resume coincidente Josep Pernau, promotor del Código Deontológico del Col.legi de Periodistes de Catalunya y presidente del Consejo catalán de la Información entre 2004 y 2008, en un sentido que comparte María Dolores Masana, expresidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras y vicepresidenta de la Comisión de Quejas y Deontología de la FAPE. “Más vale autorregularnos a que nos regulen”, instruye. Lapidario.

Más información sobre la Comisión, resoluciones, informes y modelo para formular quejas en www.comisiondequejas.com

lunes 26 de septiembre de 2011

"México es una víctima de Estados Unidos"


La receta de la economista italiana Loretta Napoleoni es de difícil preparación: "México solo obtendrá el lugar que le corresponde el tablero de la economía global si modifica su particular relación con Estados Unidos, abandona su perfil de narcoestado y comienza a considerar un modelo más latinoamericano y cercano al patrón de China". 

La autora de los bestsellers Economía canalla y La mordaza acaba de publicar Maonomics: La amarga medicina china contra los escándalos de nuestra economía, donde elogia la capacidad del gigante asiático para vadear en las aguas de la globalización. Napoleoni describe los éxitos de la superpotencia y recomienda a las viejas economías aprender de un sistema económico que, rebautizado como capicomunismo, adapta el régimen maoista al escenario neoliberal. La fábrica del mundo se burla de la arrogancia del viejo orden, dice Napoleni, creciendo al 9'5% este año según pronósticos del FMI frente al 3,6% al que se espera que lo hagan tanto Estados Unidos como México y el 2,7% previsto para Alemania.

"China calza sandalias de plataforma cuando los demás llevan tacón de aguja", explica en una sencilla metáfora Loretta Napoleoni. De visita en España donde acaba de presentar Maonomics: La amarga medicina china contra los escándalos de nuestra economía, la experta italiana revela las claves del crecimiento mandarín. "Flexibles, pragmáticos y no ideológicos, los chinos adaptan el marxismo a las necesidades del mercado, camino que no funcionaría en Occidente, tan arrogante que creó la globalización para enriquecerse a costa del resto del mundo; la realidad ha dado la vuelta a esa tortilla: los emergentes ganan gracias al codicioso esquema neoliberal, un coladero de problemas como demuestran la dictatocracia de los mercados y la preocupante crisis de la deuda en las viejas economías", argumenta.



"El control del Partido Comunista sobre las finanzas del gigante asiático es la clave de su éxito económico y un ejemplo a seguir por parte de nuestros gobernantes", discierne la periodista y economista italiana. "La presente crisis económica surge y se retroalimenta precisamente de lo contrario, de un irresponsable incontrol de las finanzas de las viejas economías y la intervención desmedida de agencias calificadoras e inversores rapiña", razona.

Solo copiándoles, las viejas economías podrían entonces salir del atolladero en el que se encuentran.
El modelo chino funciona muy bien en la globalización, pero no es exportable a Estados Unidos ni a Europa.

¿Por qué no si su modelo es tan flexible?
Europa ya no tiene margen de maniobra. El problema europeo no es ya la reglamentación del sector financiero, sino la deuda. Europa necesita una solución integradora. Esta es la diferencia entre Bruselas y Pekín. China es una nación única muy bien integrada, no como el imperfecto modelo europeo o el desregulado estadounidense. África, sin embargo, está aplicando el modelo con buenos resultado y América Latina, aunque no pueda definirse de capicomunista ortodoxa, va por el buen camino después de abandonar el modelo neoliberal que provocó el default argentino. Brasil, Argentina y la Bolivia de Evo Morales son ejemplos de este híbrido neoliberal y capicomunista latinoamericano.

Chile o México se apartan de esa senda. Napoleoni considera que México es una víctima de Estados Unidos.
"México solo obtendrá el lugar que le corresponde el tablero de la economía global si modifica su particular relación con Estados Unidos, abandona su perfil de narcoestado y aplica un modelo más latinoamericano y cercano al patrón chino, al capicomunismo", aconseja. "El narcotráfico es funcional al modelo neoliberal", asegura esta asesora de diversos gobiernos en la lucha contra el terrorismo, para quien el principal escollo para la erradicación del crimen organizado en México son los intereses de Estados Unidos en el país. "El futuro de México depende de que el país aplique una política efectiva de destrucción de los narcos, imposible sin una intervención directa de los estadounidenses, los principales clientes de estos criminales", sostiene la autora del best seller Terror Incorporated and Insurgent Iraq.

Justicia económica
El auge de los mal llamados emergentes, término que Napoleoni considera anticuado para unas potencias a las que prefiere calificar de "nuevas economías", ha redibujado el mapamundi de la globalización. "El norte dejará de albergar a las primeras economías", pronostica. "Vamos hacia un mundo multipolar en el que el comercio sur-sur será más potente que el comercio norte-sur o el norte-norte", amplía. "Estos nuevos reyes del mundo tejerán alianzas no globales en lugar de firmar tratados como ha sido hasta ahora habitual entre los occidentales o entre los occidentales y los países en vías en desarrollo", intuye.

Tanto que China se ha convertido en el banquero de Estados Unidos.
Por este motivo, China está exigiendo a Estados Unidos una reducción de su deuda. Y, aunque no le conviene enfrentarse a la primera economía mundial porque la importancia de su mercado para el gigante asiático, nadie dice que este orden de cosas vaya a perdurar. Todo cambiará cuando China deje de necesitar a Estados Unidos, y los estadounidenses lo saben. El ascenso de China al Olimpo de las superpotencias tiene mucho que ver con los errores estratégicos de los últmos presidentes americanos. El proteccionismo estadounidense apenas molesta a una economía chinca cada vez más estable, y Estados Unidos está dejando de serle tan útil porque la dependencia china de la exportación es cada vez menor en su economía y es el mercado interno el que en gran medida la sostiene.

"Este es el siglo del sur", asevera. "Este nuevo mundo es un mundo de los países del sur, de los más pobres y condicionados por Occidente", se extiende. "Al final", dice, "la justicia económica existe y hacer las cosas mal termina pagándose". "El mercado no es un enemigo, es el gran regulador", sentencia Loretta Napoleoni.

miércoles 24 de agosto de 2011

Días de guerra


Políticos y mercados combaten cuerpo a cuerpo. Agosto pasará a la historia como el mes más negro desde la Gran Recesión. La extrema volatilidad imperante en las Bolsas revela miedo y hambre de ganancias a partes iguales. Los mercados solo se calmarán cuando el poder político ponga las bases para un crecimiento económico sostenido, reducción del desempleo incluido, y aleje así el fantasma de una nueva recesión. Inmersas en un vendaval de rumores, las viejas economías se estancan. Todos miran a Europa a la espera del próximo parte de guerra: su desorbitado endeudamiento y la descohesión fiscal resquebrajan el modelo comunitario. Bienvenidos a la era de la economía política o de cómo los mercados facturan la inoperancia de los gobiernos.


MARTA MOLINA
Políticos y mercados combaten cuerpo a cuerpo. Las agencias de crédito se visten de sicarios, jueces y señores que disparan sus armas contra las economías más desarrolladas del mundo, con la sola intención, pareciera por su voracidad, de extremar las ganancias y alimentar la máquina de hacer dinero con sus despojos, pero lo cierto es que estos grandes demonios calificadores están facturando la incapacidad de gobiernos e instituciones supranacionales para sentar las bases del crecimiento económico sostenido.

Cierto es que los mercados no componen un sanedrín de sabios y que, cuando toca salvar los muebles, van a degüello. Cuestionan los datos oficiales y dudan de los mensajes políticos, avanzando una posible recesión en Estados Unidos y Europa, castigando los déficits de los países de la zona euro, sin hacer ya distinción entre periféricos y centrales; entre PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España, por sus siglas en inglés, que se traducen en español como cerdos) y no PIGS (Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia Estonia, Finlandia, Francia, Luxemburgo, Malta y Países Bajos).



Por lo general poco ágiles en la toma de decisiones, los políticos se han revelado hasta ahora incapaces de actuar con contundencia. Las dificultades para negociar un segundo plan de rescate a Grecia, los siempre crípticos mensajes del Banco Central Europeo sobre la compra de bonos europeos y los tira y afloja entre demócratas y republicanos en el Congreso estadounidense para aprobar un aumento del techo de la deuda contribuyeron a la retirada de los inversores de los focos más arriesgados de la deuda pública europea y estadounidense.

Las locomotoras europeas pierden fuelle, incapaces ya de tirar de los Estados más débiles. Los datos del PIB de la eurozona correspondientes al tercer trimestre del año no dejan títere con cabeza. Francia se estanca (crecimiento nulo) y Alemania anota su peor registro (0,1%) desde la Gran Recesión de 2009. Tras las bujías centroeuropeas, Portugal retrocede el 0,6%, Holanda se contrae el 0,1%, España gana el 0,2% e Italia crece el 0,3%. Los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicados el 20 de agosto pasado confirman la tendencia. La  desaceleración del segundo trimestre del año es un hecho. El PIB de la OCDE se elevó un tenue 0,2% en el segundo trimestre, una décima menos que en el anterior. Morgan Stanley se incorporó al carril pesimista esta semana y empeoró sus previsiones mundiales para 2011 y 2012, del 4,2 al 3,9 % y del 4,5 al 3,8 %.

Trinchera europea
El mundo mira a Europa. Y la eurozona, atrapada en un torbellino de deuda desorbitada y lánguido crecimiento, responde con una ola de reajustes y tibios avances hacia la cohesión económica y política entre sus 17 Estados miembro.

La minicumbre bilateral entre el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller alemana, Ángela Merkel, el 16 de agosto pasado se cocinó con urgencia, pero aun así sentó las bases de una mejora política de la zona euro. Ambos mandatarios acordaron la creación de un "verdadero gobierno económico europeo", constituido por un Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno, que mantendrá reuniones semestrales y a cuyo frente estará un presidente elegido cada dos años y medio.

"La crisis de deflación de deuda de la zona euro requiere una política económica contundente", reclama en tono urgente José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, aspecto con el que coincide Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Europa hace los deberes tarde y el mercado factura la demora. El tirón de orejas del Banco Central Europeo a las economías más endeudadas (Italia, España) ante el peligro de que emprendieran el camino de Grecia, poniendo así en riesgo la viabilidad del euro, ha acelerado la toma de decisiones y una urgente puesta en marcha de los recortes.

Italia superó a España en la carrera por la prima de riesgo (el diferencial de interés que se paga respecto a los bonos alemanes a diez años), y el trasfondo también fue político: la intensa pelea entre Il Cavaliere y su ministro de Economía, Giulio Tremonti, a cuenta del plan de ajuste de 40 millones de euro a finales de junio.

España sufrió su particular viernes negro el 5 de agosto pasado. Jornadas anteriores había experimentado una ligera reducción de su prima de riesgo, después de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciara la convocatoria de elecciones anticipadas en noviembre. Pero la incertidumbre sobre las medidas correctivas, la lejanía de los comicios y el desconocimiento del programa económico del Partido Popular, en la oposición y con buenas perspectivas de acceder al Gobierno de España, volvieron a situarla en niveles de pánico a superar los 400 puntos básicos el 2 de agosto pasado, su cota más alta desde 1996.


La histeria de estos días dio por buenos los rumores que apuntaban a una rebaja de la calificación de la deuda de Francia que, aunque luego desmentidos, provocaron caídas de los parqués europeos del 5% de media, y la reacción inmediata del Gobierno de Nicolás Sarkozy, que también prepara un plan de recortes presupuestarios. En la base de estos bulos conviven certezas como el alto índice de endeudamiento francés,  del 84,5%, y la gran exposición de sus bancos a la deuda griega, y, en menor medida, a la italiana. El jueves 24 le tocó el turno a Japón. Moody’s rebajó la nota de los títulos soberanos japoneses de Aa2 a Aa3 por el abultado déficit presupuestario del país y su excesiva acumulación de deuda desde la recesión global de 2009, agravada por el terremoto de marzo y la posterior crisis nuclear.

El pánico tuvo su remake el 18 de agosto pasado. La debilidad de las grandes economías, nuevas tensiones de liquidez y la lentitud de los políticos en aportar soluciones desataron una oleada de ventas. En total, los índices vieron esfumarse en una sola jornada 240.000 millones de euros de su capitalización bursátil. El parqué se pintó de rojo intenso imbuido en un clima de "sobrerreacción", en opinión de Javier Bollaín, director de Bankinter Gestión. Los mercados han adelantado la recesión, se la creen a pies juntillas hasta el punto de que la incertidumbre de los últimos meses se ha convertido en un incontrolable miedo que espanta a los inversores de la renta variable. 

Los nervios y el hastío de los inversores dominaron los mercados empujando de nuevo a los principales índices mundiales a pérdidas en torno al 5%. El desplome de la banca, de las exportadoras y del sector del automóvil enterraron los intentos de rebote de jornadas anteriores, que se había sustentado en la prohibición de operar con posiciones cortas (apuestas bajistas sobre valores del sector financiero), dictada por la Autoridad Europea de Valores Financieros (ESMA). A juicio de Javier Floresanalista de Dracon Partners Eafi, este leve intento de poner coto a la voracidad de los mercados es tan productivo como colocarle puertas al campo. Los parqués recuperaron los mínimos alcanzados la semana pasada y comienzan ya a mirar de reojo los niveles que tocaron en 2008.

Pánico bursátil
Cinco años de vaivenes desde que la crisis financiera comenzara a mostrar sus fauces a finales de 2007 desembocan en un agosto de pánico. Este es un mes propicio a cambios en los parqués, pero el inusitado volumen negociado -el doble que hace un año-“infiere la presencia de inversores muy activos, pese a que nos encontremos en plena temporada de vacaciones en Europa, que buscan alternativas para su dinero, con notable aversión al riesgo”, explica Paula Mercado, jefa de Análisis de VDOS Stochasis.

La falta de consenso entre demócratas y republicanos para encarar una profunda reforma fiscal en Estados Unidos contribuyó a que Moody's rebajara la calificación del gigante económico de triple AAA a AA+, el sábado 6 de agosto. Los mercados emprendieron desde entonces un rally descendente que llevó al desplome mundial de las Bolsas en la peor jornada desde la Gran Recesión el lunes 8 de agosto, con caídas superiores a las que sucedieron a la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008.



Vista la sangría, la Reserva Federal Estadounidense (Fed, por sus siglas en inglés) se comprometió el martes 9 a mantener los tipos de interés "especialmente" bajos -entre el 0 y el 0,25%- hasta 2013, pero eludió la compra de bonos de países en dificultades como Italia y España. La medida resultó insuficiente para los inversores que, ávidos de liquidez, se inclinan por una reedición del programa de inyección de liquidez, titulado Quantitative Easing (QE3), en caso de debilidad económica y amenazas deflacionistas.


"Parches", así define José María Luna las últimas decisiones políticas en Estados Unidos y Europa. Para el director de Análisis de Profim, los mercados solo se calmarán cuando las economías del Viejo y Nuevo Continente reduzcan su endeudamiento, alejando así el fantasma de una nueva recesión. "Las consecuencias serían nefastas", pronostica Luna. "Estados Unidos se encuentra desarmado para hacer frente a esta amenaza sin opciones como aumentar el gasto público y bajar los tipos de interés", resuelve. "Las dos únicas vías posibles son un Quantitative Easing y reducción del déficit público, por ese orden", recomienda.

El mercado descuenta escenarios indeseables. “El debilitamiento de Estados Unidos hace temer que su economía se japonice (deflación y lento crecimiento), provocando una salida de la crisis en forma de L” (lenta y gradual, y caracterizada por un estancamiento de la confianza económica), entiende Luna. Para el economista Joseph Stiglitz, este sería el mejor de los escenarios. El peor, la temida recesión double dip (en dos fases). “Evitarla está en manos de los políticos”, advierte el Nobel de Economía en una entrevista publicada por The Daily Ticker, el 10 de agosto pasado.

Aire de ‘déjà vu’
Hay como un aire de déjà vu en el panorama económico y financiero de finales de este agosto. La volatilidad del Euro Stoxx 50, principal índice de referencia bursátil europeo alcanzó la semana pasada el 60%, "niveles que indicaban máximo riesgo de colapso financiero", según José Carlos Díez.

La lectura de Guillermo de la Dehesa, presidente del Centre for Economic Policy Research, infiere dos problemas de fondo en el área euro: por un lado, su integración fiscal sigue siendo insuficiente tras la puesta en marcha del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés), cuando además los eurobonos son un tema tabú para Alemania, que se niega a emitirlos; por otro, los Estados miembros colocan deuda en una moneda que ni siquiera controlan, al carecer de un banco central que actúe como verdadero prestamista.

Los europeos están obsesionados con la austeridad."El BCE está tratando los síntomas pero no la enfermedad", diagnostica Michael Lewit. Para el director de The Credit Strategist, la unión económica requiere una unión política para que las medidas sean efectivas. "La ampliación del EFSF, la continuidad del programa de adquisición de bonos públicos por parte del BCE son parte del proyecto europeo  y, lejos de albergar dudas, hay que mantenerlos el tiempo que haga falta haciéndolos suficientemente explícitos", expone Emilio Ontiveros.

Estados Unidos también se muestra preocupado por la descoordinación reinante en la Unión Europea y el peligro de que el "bache económico" del Viejo Continente frene su mejoría. Los fondos monetarios estadounidenses están reduciendo sus posiciones en el sector financiero europeo de forma acelerada, según revela un informe de Fitch, publicado el 22 de agosto pasado. De acuerdo a los datos de la agencia de calificación estadounidense, los inversores habían reducido un 9% su exposición a la deuda bancaria europea en julio respecto a un mes antes y un 20% en relación a mayo. 

Agosto de 2011 se recordará como el mes en que la crisis resurgió con fuerzas renovadas: tensión máxima, sesiones bursátiles catastróficas, malos indicadores económicos y peores perspectivas para el futuro inmediato. Septiembre no encara mejor. Los países de la eurozona deben aprobar en sus parlamentos los acuerdos surgidos de la reunión del Eurogrupo mantenida el 21 de julio en Bruselas, mientras que en el otro lado del charco Estados Unidos negociará y dará el visto bueno a sus presupuestos coincidiendo con el inicio del año fiscal, en aquel país.

Un agosto negro dará paso a un septiembre sin rumbo y a un 2012 enigmático. La baraja reparte recesión, salida de la crisis en W o double dip. Estos son los naipes de los expertos.

Contagio inverso
De los desarrollados a los emergentes
Los emergentes tiraron del carro de la economía mundial en los prolegómenos de la crisis que arrancó en 2008, pero la incertidumbre y volatilidad imperantes en agosto colocan a estas economías en peor situación que hace tres años. Esta vez tienen más difícil afrontar otra recesión en las viejas economías; esta vez, sufrirán.

El consenso de expertos cita obstáculos como la inflación, el tipo de cambio, posibles burbujas de activos y el lastre de las economías desarrolladas, debilitadas en su capacidad de compra, que dibujan un escenario de contagio inverso: de los desarrollados a los emergentes.

La ralentización de los emergentes es constatable. Los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) continúan creciendo, pero a tasas inferiores, con un descenso del PIB mensual de 74 centésimas para Brasil a 97,61 puntos, de 71 centésimas para India a 97,45 puntos y de 43 centésimas para China a 100,21 puntos, en datos de la OCDE correspondientes al segundo trimestre del año.

Pekín intenta por todos los medios exorcizar su inflación (6,5%), en su nivel máximo de los últimos tres años. Confiados en que la mejor muralla china contra la desaceleración mundial será el dinamismo de su economía, los expertos dudan de su papel motor entre los emergentes.

La recaída de la economía mundial toca de lleno las exportaciones. Japón podría ver rebajadas sus ventas exteriores, ya penalizadas por un yen caro. El PIB ruso se ha ralentizado hasta el 3,4% en el segundo trimestre del año, frente al 4,1% que registró hasta marzo, por el retraimiento de su producción industrial.

Paula Mercado, directora de Análisis de VDOS Stochasis, se refiere, además, al efecto dominó en América Latina. "La economía mexicana está muy ligada a la estadounidense, repuntará cuando lo haga su vecina del norte", aprecia. "También los bancos españoles implantados allí se verán afectados por esa evolución", señala.

Gran exportador de materias primas, el gigante latinoamericano, Brasil, tiene importantes razones para preocuparse por el marasmo occidental. Cuanto más por la apreciación del real, motivada por la política de altos tipos de interés dirigida a contener la inflación (7%), pero que daña la competitividad de su economía. Los pronósticos del FMI pintan un sombrío panorama para esta economía. De acuerdo a sus previsiones, Brasil crecerá un 3,6% en 2011, la mitad que en 2010, situándose a la cola de los países latinoamericanos, por detrás incluso de Venezuela (4,5%).

Con todo, están sirviendo de refugio a capitales en fuga. “La exposición a otras divisas que no sean el euro permitirá a los fondos internacionales sacar provecho de su apreciación frente a una moneda europea sobrevalorada, pero debilitada por las grandes incertidumbres”, disciernen desde Carmignan Gestión.

domingo 14 de agosto de 2011

Repartiendo



Gorka Ramos fue apaleado y detenido por la Policía el 4 de agosto pasado en Madrid. El redactor de la sección Mundo del diario digital Lainformacion.com, el cuarto en número de visitas en España, cubría una de las manifestaciones del movimiento 15M, la Spanish Revolution, frente al Ministerio del Interior. El tema fue trending toppic en Twitter bajo los hahstag #periodistadetenido y #gorkars.

El joven periodista pasó la noche en comisaría, aislado e indocumentado. Después de acreditarse en repetidas ocasiones ante las fuerzas de seguridad, un agente redujo al redactor de una patada en el estómago. Otros once policías cargaron contra él, lo esposaron y ocultaron lo que allí sucedió con escudos policiales ante la atónita mirada de otros compañeros de la prensa, mayoritariamente reporteros gráficos, que solo pudieron fotografiarle en su camino hacia el furgón policial. Por fortuna, uno de ellos grabó la embestida, lo que permitió rebatir con imágenes la versión de la Delegación del Gobierno (representación del Ejecutivo central en la Comunidad de Madrid), que acusó al periodista de haber insultado y agredido a los agentes. De hecho, Gorka Ramos salió de comisaría a las 14 horas del viernes 5 de agosto acusado de un delito de desobediencia y resistencia a la autoridad. En libertad, pero con cargos.


En el momento de su detención, el periodista cubría en tiempo real las manifestaciones del movimiento 15M para la cuenta de Twitter de Lainformacion.com. Durante tres días, los indignados españoles protestaron de manera pacífica por el desalojo del punto de información que mantenían en la Puerta del Sol, ante la inminente visita del Papa el 18 de agosto próximo. La Policía, bajo la orden de evitar a toda costa que recuperaran la plaza, cargó de manera desmedida contra manifestantes y profesionales de la información.

El gremio periodístico está escandalizado, también la sociedad. Pero la detención de Gorka Ramos no es un hecho aislado. La noche del 4 de agosto fueron arrestados otros dos periodistas, que salieron a las pocas horas de comisaría, y aporreados una decena de profesionales de la información debidamente acreditados.

Hace meses que los reporteros gráficos españoles denuncian habituales abusos policiales. Las fuerzas de seguridad cargan contra ellos con la misma fuerza con que golpean a manifestantes y ciudadanos despistados cuando cumplen la orden de contener protestas o impedir concentraciones masivas. Con la excusa de confundirlos con ciudadanos de a pie pese a la acreditación de prensa y el aparatoso equipo de trabajo propio de un reportero gráfico, los agentes del orden se escudan en los rápidos movimientos de fotógrafos y periodistas y en su afán por colocarse en primera línea informativa, por lo que equivocan su blanco.

Después de años de reiteradas quejas y oídos sordos por parte de la Administración, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), que representa a más de 20.000 periodistas españoles, y la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión (ANIGP-TV), vinculada a la primera, suscribieron con el Ministerio del Interior un acuerdo para dotar a aquellos informadores que así lo soliciten de un chaleco grabado con la palabra PRENSA.

Fotoperiodistas como Javier Bauluz, único premio Pulitzer español y director de Periodismohumano.com, insisten en que la medida solo les expondrá más. Bauluz reclama mayor contundencia y que la interlocución con Interior revele las intenciones calladas de las fuerzas de seguridad de “acabar con testigos incómodos”.

A lo largo de sus casi seis décadas de ejercicio profesional, el decano de los reporteros gráficos españoles Enrique Meneses siempre ha optado por pasar desapercibido por lo que rechaza las identificaciones. Bauluz y otros fotoperiodistas como Walter Astrada, a quien la policía le ha arrebatado cámaras y otro material en repetidas ocasiones, proponen un protocolo de actuación policial con los periodistas.

En septiembre de 2010, decenas de fotoperiodistas españoles se concentraron durante dos días a las puertas de la comisaría del madrileño barrio de Moncloa en defensa de Edu León, fotógrafo del diario Diagonal. Fue detenido cuando cubría el desalojo de unos vendedores de comida, la mayoría inmigrantes ecuatorianos, en la Casa de Campo de Madrid. Edu León se enfrentó a cuatro juicios por desobediencia a la autoridad por defender el material que los agentes querían confiscarle, según su versión de los hechos. El fotoperiodista emigró a Ecuador, donde trabaja como reportero freelance para varias publicaciones nacionales y extranjeras.

Pedro Armestre, fotoperiodista independiente especializado en Medio Ambiente y colaborador de la sección española de Greenpeace, fue detenido y esposado cuando documentaba la acción de un grupo de activistas medioambientales en la central nuclear de Cofrentes. Armestre pasó 40 horas en un calabozo, incomunicado, sin comida o mantas. Daños, desordenes públicos, desobediencia a la autoridad y lesiones, cargos con los que quedó en libertad provisional habiendo de presentarse en los juzgados cada quince días. “El único delito que tal vez cometí fue entrar detrás de unos activistas de la ong por una valla rota de la central”, se exculpa.

Como rechazo a la detención de Gorka Ramos el jueves 4 de agosto, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España y la Asociación de la Prensa de Madrid, ciudad donde tuvo lugar el incidente, emitieron un comunicado conjunto en el que piden extremar el respeto hacia el trabajo profesional de los periodistas, a la par que recomiendan a los informadores acreditarse siempre ante situaciones conflictivas. En definitiva, “que los periodistas realicen su labor de forma segura sin entorpecer por ello la de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”, reza el convenio entre la FAPE e Interior para vestir a los profesionales con un chaleco blanco.

Buen número de periodistas y fotoperiodistas en España entienden sin embargo que no es respeto sino censura la palabra que etiqueta los encontronazos entre prensa y las fuerzas de seguridad. Fórmulas de silenciar al mensajero. Y no es Siria, sino España.

Versión en inglés, este lunes en Opendemocracy.net